sábado, 28 de enero de 2017

Así es la ruta del fin de la tiranía castro-madurista en Venezuela


La semana que culmina, el oficialismo ha entregado en Venezuela otra concesión petrolera, esta vez a CNPC, la petrolera estatal china. A modo de sobrevivencia, el castro-madurismo se refugia en las petroleras extranjeras, a las que entrega concesiones desde el año pasado, compañías petroleras que han tenido gran incidencia en los últimos eventos políticos, sobre todo el año pasado cuando la oposición venezolana estuvo a punto de forzar un referendo revocatorio, que fue frenado por los factores de poder extranjeros, al obligar una mesa de diálogos que ha resultado en un verdadero fiasco.

Rómulo Gallegos (Izq) fue un presidente derrocado por los intereses de las transnacionales petroleras, junto con militares y políticos venezolanos, acólitos de esos negocios

Se debe revisar la historia. Juan Vicente Gómez hizo lo mismo, entregó las riquezas del país, a cambio de poco. Las compañías petroleras estuvieron muy a gusto con ese gobierno. En 1945 comienza a cambiar la relación, cuando el fundador de Acción Democrática, Rómulo Betancourt, logra implementar el “50 y 50”, es decir, dejar para la República, 50% de las ganancias del negocio petrolero, en aquel entonces, la compañía líder en el país era la Standard Oil, hoy Exxon Mobil. Betancourt, quien en Curazao, en uno de sus exilios, se da cuenta de la incidencia de la renta petrolera en la política del país, toma acciones al respecto. Las compañías petroleras no estuvieron a gusto y participan en el golpe de estado de militares y políticos, acólitos de los negocios petroleros, que depone al recién presidente electo, también por AD, Rómulo Gallegos.

Caída la tiranía de Marcos Pérez Jiménez en 1958, Rómulo Betacnourt vuelve al poder, y una segunda avanzada en materia petrolera la aplica con Juan Pablo Pérez Alfonso, con la creación de la OPEP, para la defensa de los precios del petróleo. Otro gobierno adeco, el de Carlos Andrés Pérez, en 1974, nacionaliza la industria petrolera. Es decir, las compañías transnacionales petroleras no han tenido la mejor relación con los gobiernos adecos. Bajo estos mandos han tenido que costos operativos más altos. En el caso actual, un obrero petrolero en Venezuela, bajo el esquema de las empresas mixtas, gana apenas 11 dólares al mes (tasa de cambio del mercado paralelo), con que se benefician las transnacionales en las asociaciones mixtas, puesto que Chevron, ENI, Repsol, Rosfnet, entre otras, pagan en promedio 18,75 dólares la hora en otros países del mundo, por eso las petroleras apoyan a Nicolás Maduro y al régimen castro-madurista. Hay que recordar también, que el primer contrato colectivo petrolero lo hicieron los trabajadores venezolanos con Rómulo Betancourt.

El referendo y la marcha de Miraflores
A finales del año pasado, en el proceso político de producir un referendo revocatorio que hubiese puesto al gobierno de Nicolás Maduro, entre las probabilidades más altas era que el entonces presidente de la Asamblea Nacional (AN), Henry Ramos Allup, de Acción Democrática, hubiese asumido la presidencia, una vez realizadas las elecciones presidenciales. Como se ha informado, bajo el mando de Raúl Castro, el oficialismo en Venezuela viene entregando pozos petroleros, yacimientos de gas y se mantiene en silencio sobre el avance de Exxon Mobil en la zona en reclamación, con concesiones ilegales de Guyana.

Al revisar las referencias históricas, una de las razones que se suman en esa acción internacional que paró lo que era a todas luces el cambio de gobierno, es que con uno nuevo, legitimado y recién electo y más con el bagaje histórico de AD, a las compañías petroleras no les quedaba otra opción que posponer sus planes y renegociar, lo que aumentaría sus costos. El proceso de entrega de recursos naturales del país se mantiene, porque en el castro-madurismo no tienen más opciones de negociar con los grandes factores de poder la impunidad que buscan ante los crímenes que se les imputa en materia de violación de Derechos Humanos, de narcotráfico y lavado de capitales producto del soborno y la corrupción en el sistema financiero global.

Donald Trump hizo saber quiénes podrían ser sus “delfines”, preguntó por Leopoldo López y por Antonio Ledezma, quienes son socialdemócratas, pero con inclinación más hacia posturas de centro, aunque López y su partido son partes de la Internacional Socialista. Las declaraciones de Rex Tillerson, el nuevo Secretario de Estado, fueron claras, habrá una “transición negociada”, que no será con quienes “tienen problemas con la violación de Derechos Humanos (Los sancionados en la lista OFAC) y los narcotraficantes”, esto permite saber que la negociación será con el ala castrocomunista, que tiene menos problemas en ese sentido, son muy pocos. Tillerson dijo que se aplicará la Carta Interamericana Democrática, ha dado un gran espaldarazo a la Asamblea Nacional (AN) y que al final Venezuela tiene que recuperar sus instituciones democráticas, dirigidas por los valientes defensores de la democracia en ese país. Es obvio, las potencias y las compañías requerirán de condiciones mínimas del Estado de Derecho para mantener y desarrollar inversiones en el país, por lo menos en el sector petrolero, que tendrán repercusiones aguas abajo. Es el precio que los venezolanos pagarán por su libertad y un país adecentado. Más claro no puede estar esto.


A los dirigentes opositores, que pusieron a temblar al régimen en noviembre del año pasado, se les merece todo un reconocimiento, a pesar que la enorme mayoría desconoce las razones de fondo de por qué no se dio el referendo revocatorio, y se les acusa desde sectores radicalizados, estos obligaron al “Tio Sam” a inmiscuirse directamente en el conflicto. Ya de los negocios petroleros, habrá que ocuparse más adelante. 28/01/2017.

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