abril 2017 ~ En Efectivo

30 abr 2017

The End: Hunger Against Weapons

By Alex Vallenilla / @alexvallenilla

As the real political, social and economic crisis develops, the outcome is set, options are chosen and two great opponents, who will have to deal in a short time, define this issue, because it will not be possible to postpone it: Hunger against weapons.

More than 80% of the Venezuelan population is suffering from a general lack of food.
The people are hungry and the government has no way to keep it anymore. It's over. On the one hand because it does not have sufficient resources. When calculating what Venezuela demands in foreign currency, for the entire population to have food consumption, as stipulated in the food basket, requires an internal production or food import, at least 6.5 million million Dollars per month Domestic producers, hard penalties can produce 2 billion dollars a year. The government only has gross income, by the oil route of 2.3 billion dollars a month.

What PDVSA receives, for the oil revenue, without deducting the operating costs, is only 35.38% of what this country requires to feed properly. Meanwhile, government factors in vain attempt to alleviate with a bag of food, which reaches the communities every six or four months, that so far there is no satisfaction more than 3% of the food needs that this country has. Others are condemned to pay food prices, a parallel dollar rate, especially at the borders, the situation that has impoverished the population, which loses assets, savings and investments to cover their support, a situation that in Time will become unworkable as well.

This sets up the hunger. The one that has for so long stimulated the "subsistence riots," those protests that in some circles of opinion have criticized that people claim for the food bag and not for freedom. In the last month, millions of Venezuelans have been seen, especially in Caracas, ready to fight against the regime, people who have lost their fear, people who stopped being, as they were also told, conformists. People who do not have enough to eat, when their income only reaches 20% of what it costs the little food that is obtained. It is a situation that under the scheme of government of Nicolás Maduro and the military that the companion, not reverse, but on the contrary, become worse and worse. This is the home and the majority, 90% of the population, wants the end of the Maduro regime.

The other side is very small, but very powerful. This is the tiny group of generals, the High Military Command and many commanders of garrisons, who have control of weapons, the latter is what gives them power, because currently, through the GNB, repress the social discontent that Has emerged from the economic and humanitarian crisis in Venezuela. The firepower is able to dissuade, to make back and to intimidate, effect that only lasts a few days, and the people come again and again, because the bullets do not take away the hunger.

In this crisis in which Venezuela has entered, repression does not have the social reaction, which they intend to tackle with additional food bags, which will not last long.

The hungry people, coincides with political factors, make choices so that with a change of government, by peaceful means, change, be in peace and stable. But within chavismo, there are factors that have adverse situations with international justice and refuse with all that they can, that some type of election is made since they are now afraid of voting. What is counterproductive for them alike, because to more radicalization, less investment, loans are not obtained and this helps to that the hunger is strengthened, therefore the social displeasure also. Precisely military factors, corrupted, coincide with that vision, if they deliver, lose.

The danger hanging over Venezuela is that there are all the conditions for an overcoming situation to occur. Hunger, which generated the violence of "El Caracazo" in 1989 and was much smaller than what is now, has been widely justified in the Chavista discourse, and one can run into the arms of those who refuse to yield, Fact is already happening, almost 30 dead in the framework of the current terminal crisis.

The current head of weapons is Defense Minister Valdimir Padrino López. From hunger, it is not possible to locate, who will command these forces, because it is an enemy that is not organized, does not have a structure and no one knows where it is going to attack, or at what time, barely seen the teeth of this fierce part Of conflict in doors, in some neighborhoods. They are the hunger of the people and the minister's weapons, the decisive factors in the coming weeks. Who will win the battle? If there is no food, the hunger never ends, the bullets are finished and if there are no food resources, there will be no bullets. 04/28/2017

28 abr 2017

El final: el hambre versus las armas


Tal como se va desarrollando la actual crisis política, social y económica, el desenlace se está configurando, se están decantando las opciones y dejando dos grandes contrincantes, que tendrán que vérselas en poco tiempo, definir este asunto, porque no será posible postergarlo: el hambre versus las armas.

Más de 80% de la población venezolana está sufriendo una situación general de falta de alimentos. 


El pueblo tiene hambre y el oficialismo no tiene manera de mantenerlo más. Se acabó. Por una parte porque no tiene recursos suficientes. Al hacer un cálculo de lo que Venezuela demanda en divisas, para que toda la población disponga del consumo de alimentos, según se estipula en la canasta alimentaria, se requiere una producción interna o una importación de alimentos, de al menos 6,5 mil millones de dólares al mes. Los productores nacionales, a duras penas pueden producir 2 mil millones de dólares al año. El gobierno apenas tiene ingresos brutos, por la vía petrolera de 2,3 mil millones de dólares al mes.

Lo que Pdvsa recibe, por renta petrolera, sin descontar los costos operativos, es apenas 35,38% de lo que este país requiere para alimentarse como es debido. Mientras tanto, factores del gobierno intentan en vano, aliviar con una bolsa de comida, que llega a las comunidades cada seis o cuatro meses, que hasta ahora no ha logrado satisfacer más de 3% de las necesidades alimentarias que tiene este país. Otros están condenados a pagar los precios de alimentos, a tasa de dólar paralelo, sobre todo en las fronteras, situación que ha empobrecido a la población, que pierde activos, ahorros e inversiones para dar cobertura a su sostén, una situación que en el tiempo se hará inviable también.

Lo anterior configura el hambre. Esa que durante tanto tiempo ha estimulado los “motines de subsistencia”, esas protestas que en algunos círculos de opinión le han criticado de que la gente reclama por la bolsa de comida y no por la libertad. En el último mes, se ha visto millones de venezolanos, sobre todo en Caracas, dispuestos a batirse contra el régimen, gente que ha perdido el miedo, gente que dejó de ser, como también se les decía, conformistas. Gente que ya no tiene para comer, cuando sus ingresos sólo alcanzan para 20% de lo que cuesta la poca comida que se consigue. Es una situación que bajo el esquema de gobierno de Nicolás Maduro y de los militares que le acompañan, no podrán revertir, sino al contrario, empeorar cada vez más. Este es el bando hambriento y es mayoritario, 90% de la población, quiere el fin del régimen de Maduro.

El otro bando es muy pequeño, pero muy poderoso. Se trata del minúsculo grupo de generales, del Alto Mando Militar y muchos jefes de guarniciones, que tienen el control de las armas, esto último es lo que les da el poder, porque actualmente, a través de la GNB, reprimen el descontento social que ha surgido de la crisis económica y humanitaria que atraviesa Venezuela. El poder de fuego logra disuadir, hacer retroceder y amedrentar, efecto que sólo dura unos días, y la gente vuelve una y otra vez, porque las balas no quitan el hambre.

En esta crisis en que Venezuela ha entrado, la represión no cuenta con la reacción social, que pretenden atajar con unas bolsas adicionales de comida, que tampoco durarán mucho tiempo.

El pueblo hambriento coincide con los factores políticos, realizar elecciones para que con un cambio de gobierno, por la vía pacífica, el cambio, sea en paz y estable. Pero en el seno del chavismo, hay factores que tienen situaciones adversas con la justicia internacional y se niegan con todo lo que pueden, que se realice algún tipo de elección puesto que ahora le tienen miedo al voto. Lo que es contraproducente para ellos igualmente, porque a más radicalización, menos inversión, no se consiguen préstamos y esto ayuda a que el hambre se fortalezca, por lo tanto el descontento social también. Precisamente factores militares, corrompidos, coinciden con esa visión, si entregan, pierden.

El peligro que se cierne sobre Venezuela, es que hay todas las condiciones para que una situación sobrevenida ocurra. Entonces el hambre, que generó la violencia de “El Caracazo” en 1989 y que era mucho menor que la que hay ahora, ha sido ampliamente justificada en el discurso chavista, y se puede topar con las armas de quienes se niegan a ceder, de hecho ya está ocurriendo, van casi 30 muertos en el marco de la actual crisis terminal.


El responsable actual de las armas es el ministro de la Defensa, Valdimir Padrino López. Del hambre, no es posible ubicar, quien comandará esas fuerzas, porque es un enemigo que no está organizado, no tiene una estructura y nadie sabe por dónde va a atacar, ni en qué momento, apenas se han visto los dientes de esta feroz parte del conflicto en puertas, en algunos barrios. Son el hambre del pueblo y las armas del ministro, los factores decisivos en las próximas semanas. ¿Quién ganará la batalla? Si no hay comida, el hambre no se acaba nunca, las balas se terminan y si no hay recursos para comida, tampoco habrá para balas. / 28/04/2017

27 abr 2017

The tyranny of Maduro, has no salvation

By Alex Vallenilla / @alexvallenilla

The terminal crisis arrives. The chavomadurista dome, that in the last two years has concentrated its efforts, to avoid being overthrown, arrives at a moment of break, that is definitive. Castrocommunism, which runs from Cuba, which attempted to implement a system of food rationing in the country, to stretch the resources that enter Venezuela, fails to stop the gigantic corruption of the main hierarchs of the regime, this being one of the main causes Of the national economic debacle.



The economic crisis, resulting in a social crisis, and the social contributes, with national discontent in 92%, according to the latest numbers that Miraflores handles, to forge a political crisis, all three aspects lead to a general crisis. Maduro bet that he could with the rationing of food, sustain or stretch his situation beyond 2018, is Raul Castro's order so be it. Now it has, not a problem, but three, and the three united in a single complaint, with widespread protests, across the country, with massive demonstrations of people on the streets, with situations of chaos, repression, more than 25 deaths, Clashes, hundreds of injuries and detainees, all under the eye of the OAS and the rest of the world.

The general collapse has its numbers. A society that does not have the capacity to generate its own support. Venezuelan companies can not contribute more than 20% of what is consumed internally, the regime, has not been able to cover more than 3% of the food needs of the whole country, since July 2016. The population barely has income of 14 , 5% for food, education, health and life in general. The government and PDVSA, are broken. To repay debt recently, they had to hand over mixed oil shares and turn over to the capital of Russia's Rosneft, in addition to putting more assets into the BCV. The government's real incomes have fallen by almost 70% in real terms, both with the money they produce, as well as with the oil revenue, as well as with tax revenues. All of this indicates that at this point, it is impossible for the regime to reverse the economic crisis, so it can not do anything to stop the social crisis, which generates the total discontent, which fuels the call to the streets, which are capitalizing the Political parties, opposition leaders and more radical factors of vision. The crisis has been amalgamated, everything has been united in one.

Separately, Maduro could not resolve, bet on the hunger and the people of Venezuela, shows that this is not Cuba, is on the street, raised and wants the end of the regime. Much was noticed of the errors that the chavismo made, when radicalizing with the Supreme Court of Justice (TSJ), its actions outside the legal order. The last thing was to have given the coup d'etat, annulling the National Assembly, which has resulted in a wave of demonstrations since the first days of April, in which the determination of all sectors of the country is perceived, to which the government must change.

The dead end
The government, which for three years built this situation, is already in the phase of the "house of cards", which is unstable and staggers, about to collapse. The gigantic march of April 19, only had to cross the barriers of the military and repression fell that day, however, political prudence avoided unnecessary deaths and massacres, because equally, that collapse can not be avoided.

Chavismo tries to respond to this crisis, addressing political polarization, which will not work. The political has strength, due to the social crisis, and the social crisis exists, because there is an economic crisis. Nicolás, Castro, Cabello, El Aissami, Jaua and Padrino López, have no possibility of reversing this repressively, because the international political cost will be much higher than it already is, and is currently very high, seen has been. Internally, when in the popular sectors, the population appreciates that this regime can no longer feed them, there is no political discourse that is worth, especially against "imperialism", "the right" and everything that the regime used always and Hunger has become obsolete. If repression continues, the people's fury will be much stronger in the coming days.

The regime would have to seek a negotiating or immolating space. Although he only has an opportunity to negotiate his departure, at least seeking to guarantee the integrity of the high ranking, they will not be able to demand anything more, later the justice, restored will have its work. For this regime to reverse this crisis, it needs to solve the economic crisis, to reverse the effects of the social crisis and weaken the battle that has already lost in the political arena and that will not achieve in 15 days, a month, three months, since Hunger is widespread. It is an almost total collapse of society, a matter, which personal interests, did not allow them to see. Just as they were astonished, with the defeat in the National Assembly (AN), on December 6, 2015, they were surprised, with the uprising of El Valle and other popular sectors in the Caracas west, that despite the threats of the Armed groups, mercenaries, have been on the street, demanding not only the elections, but the end of this regime, which is starving the population.

This government, in a move that could help it to stretch its survival, could appeal to humanitarian aid, however, that carries more political cost and would not solve the situation of famine that there is. Trying to negotiate spaces to resist, will carry more political costs still. Resisting as they have now, leads to collapse as unsustainable. If the regime is looking for negotiations, it will have to deliver almost everything, because it has now forced to raise the cost of what opposition factors demand, if they insist on the "forward flight", the collapse of these will be catastrophic. 27/04/2017

23 abr 2017

El régimen de Nicolás, ya no tiene salvación

Llega la crisis terminal. La cúpula chavomadurista, que en los últimos dos años ha concentrado sus esfuerzos, en evitar ser derrocada, llega a un momento de quiebre, que es definitivo. El castrocomunismo, que dirige desde Cuba, que intentó implementar un sistema de racionamiento de alimentos en el país, para estirar los recursos que ingresan a Venezuela, no logra parar la gigantesca corrupción de los principales jerarcas del régimen, siendo esta una de las principales causas de la debacle económica nacional.

En la foto, se percibe claramente que la inmensa población, supera a las fuerzas represivas del chavomadurismo y no tarda que les pasen por encima.

La crisis económica, deriva en una crisis social, y la social aporta, con el descontento nacional en 92%, según los últimos números que maneja Miraflores, a que se forje una crisis política, los tres aspectos derivan en una crisis general. Maduro apostó a que podría con el racionamiento de alimentos, sostener o estirar su situación más allá de 2018, es orden de Raúl Castro que así sea. Ahora tiene, no un problema, sino tres, y los tres unidos en un solo reclamo, con protestas generalizadas, en todo el país, con contundentes demostraciones masivas de gente en las calles, con situaciones de caos, represión, más de 20 muertos, enfrentamientos, centenas de heridos y detenidos, todo bajo el ojo de la OEA y el resto del mundo. Se amalgaman los "motines del hambre", junto al reclamo de libertades y derechos que el régimen ha suprimido, una combinación letal para cualquier gobierno fascista.

El colapso general tiene sus números. Una sociedad que no tiene capacidad de generar su propia manutención. Las empresas venezolanas, no pueden aportar más de 20% de lo que se consume internamente, el régimen, no ha podido cubrir más de 3% de las necesidades alimentarias de todo el país, desde julio de 2016. La población apenas tiene ingresos de 14,5% para alimentos, educación, salud y vida en general. El gobierno y Pdvsa, están quebrados. Para pagar deuda recientemente, debieron entregar acciones de petroleras mixtas y entregarse al capital de la rusa Rosneft, además de colocar en empeño, más activos del BCV. Los ingresos reales del gobierno, han sufrido una estrepitosa caída de casi 70% en términos reales, tanto con el dinero que imprimen, como con la renta petrolera, así como con la recaudación de impuestos. Todo ello indica que a estas alturas, es imposible que el régimen logre revertir la crisis económica, por lo tanto tampoco podrá hacer nada para parar la crisis social, que genera el descontento total, que alimenta el llamado a las calles, que están capitalizando los partidos políticos, dirigentes opositores y factores de visión más radical. La crisis se ha amalgamado, todo se ha unido en una sola.

Separadamente, Nicolás no pudo resolver, apostó al hambre y el pueblo de Venezuela, demuestra que esto no es Cuba, está en la calle, alzado y quiere el fin del régimen. Mucho se advirtió de los errores que el régimen cometía, al radicalizar con el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), sus acciones fuera del orden legal. Lo último fue haber dado el golpe de estado, anulando la Asamblea Nacional, lo que ha derivado en una ola de manifestaciones desde los primeros días de abril, en que se percibe la determinación de todos los sectores del país, a que el gobierno tiene que cambiar.

El callejón sin salida
El régimen, que por tres años construyó esta situación, se encuentra ya en la fase del “castillo de naipes”, el cual es inestable y se tambalea, a punto de derrumbarse. La gigantesca marcha del 19 de abril, sólo tenía que cruzar las barreras de los militares y la represión caía ese día, sin embargo, la prudencia política evitó muertes y masacres innecesarias, porque igual da, que el derrumbe no se podrá evitar.

El régimen intenta dar respuesta a esta crisis, abordando la polarización política, lo que no le dará resultado. Lo político tiene fuerza, debido a la crisis social, y la crisis social existe, porque hay una crisis económica. Nicolás, Castro, Cabello, El Aissami, Jaua y Padrino López, no tienen posibilidades de revertir esto represivamente, porque el costo político internacional, será mucho más alto de lo que ya es, y actualmente es muy alto, visto ha sido. En lo interno, cuando en los sectores populares, la población aprecia que este régimen ya no podrá alimentarlos, no hay discurso político que valga, sobre todo contra “el imperialismo”, “la derecha” y todo lo que el régimen usó siempre y que ya el hambre ha vuelto obsoleto. Si sigue la represión, la furia del pueblo será mucho más fuerte en los próximos días.

El régimen tendría que buscar un espacio de negociación o inmolarse. Aunque sólo tiene oportunidad de negociar su salida, por lo menos buscando garantizar la integridad de los altos jerarcas, no podrán exigir más nada, más tarde la justicia, restablecida tendrá su labor. Para este régimen revertir esta crisis, necesita resolver la crisis económica, para revertir los efectos de la crisis social y debilitar la batalla que tiene ya perdida en el ámbito político y eso no lo logrará en 15 días, un mes, tres meses, puesto que el hambre es generalizada. Se trata de un colapso casi total de la sociedad, un asunto, que los intereses personales, no les permitió ver. Así como quedaron atónitos, con la derrota en la Asamblea Nacional (AN), el 6 de diciembre de 2015, han quedado sorprendidos, con el alzamiento de El Valle y otros sectores populares en el oeste caraqueño, que a pesar de las amenazas de los grupos armados, mercenarios, han estado en la calle, exigiendo no sólo las elecciones, sino el fin de este régimen, que está matando de hambre a la población.

El oficialismo, en una jugada que le pudiera ayudar a estirar su supervivencia, podría apelar a la ayuda humanitaria, sin embargo, eso conlleva más costo político y no resolvería la situación de hambruna que hay. Intentar negociar espacios para resistir, le acarreará más costos políticos todavía. Resistir como lo han hecho actualmente, conduce al derrumbe por insostenible. Si el régimen busca negociaciones, tendrá que entregar prácticamente todo, porque ahora ha obligado a subir el costo de lo que los factores de oposición demandan, si insisten en la “huida hacia adelante”, el derrumbe de estos será catastrófico. 23/04/2017

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