viernes, 7 de febrero de 2014

La crisis económica venezolana es un cáncer ya expandido a todos los sectores

LA TERQUEDAD DE NICOLÁS MADURO ACABA CON LA REVOLUCIÓN CHAVISTA

Por Alex Vallenilla / CNP 16478 / @alexvallenilla

La crisis económica venezolana es como un cáncer, que ya ha contaminado a todos los sectores del país, se ha vuelto sistémica y tarde o temprano arrojará lamentables efectos sociales que por ende repercutirán en lo político.

Una burbuja inflada con bolívares. El gobierno y el BCV insisten en seguir imprimiendo, a raudales. En el último año la cantidad de dinero circulante subió 73%, es decir, hay casi que una oferta ilimitada de liquidez en el mercado nacional.

Nicolás Maduro y su equipo económico ignoran o no quieren saber que una madre venezolana ahorita no es dinero circulante lo que necesita, es un kilo de leche para el alimento de su hijo. La administración Maduro lanza a la calle dinero sin valor, cuando lo que se necesitan son empresas produciendo en el país, empresas que ya destruyeron.

Cuando las noticias son que el Programa Alimentario Escolar se detiene en más de 10 estados por falta de pago a empresas proveedoras, por parte del Ministerio de Educación,  y por efectos de la escasez de alimentos, se tiene en cuenta que la crisis se expande a todos los sectores quizá a la misma velocidad en que se imprime tanto dinero, inútil hoy.

Cuando se tiene conocimiento que a los que una vez fueron los trabajadores mejores pagados del país, los de Pdvsa, sólo les pueden aumentar 90% de sus salarios en dos años, luego que sólo en 2013 los precios avanzaron más de 250%, se tiene en cuenta que los demás sectores han de estar en la total ruina.

El colapso está cantado y Maduro no da señales de rectificación, preferirá hundirse políticamente pero con el resto del país en lo económico y social, un verdadero crimen porque los que detentan el poder tienen la solución a la mano. Esto es el fin de la llamada revolución chavista.

El laberinto en el que el castrocomunismo metió al país lo ha dejado sin gas doméstico, sin producción local de leche y carne, miles de empresas manufactureras cerradas, mudadas y otras tomadas por trabajadores, igualmente inoperativas, la producción cementera nacional sustituida por importaciones de cemento haitiano a través de Cuba, la producción acerera y de hierro detenida casi en su totalidad.

Un país que no se autoabastece, que depende de la importación, porque los que están en el poder prefieren esos negocios, entonces por su gran endeudamiento, corrupción, incapacidad y el financiamiento energético al Caribe y a buena parte de América Latina, entra en crisis de divisas, que ya no alcanzan. No hay ni producción nacional y las posibilidades de importación son ahora limitadas, las consecuencias las paga el pueblo con escasez y hambre. Los sectores salud y alimentos con la profunda crisis, el sector tecnológico paralizado, la importación de maquinarias y bienes de capital paralizados, repuestos automotrices, equipos e insumos para la producción agrícola, papel para la industria de la impresión entran en crisis. El mal ya se ha extendido.

Con sólo eliminar el convenio Petrocaribe se produce buen ahorro de divisas. Con sólo trazar líneas para proteger al sector productivo, se incentiva la producción nacional. Con sólo controlar responsablemente los niveles de liquidez, se restan puntos a la inflación y al dólar paralelo. Con sólo flexibilizar y sincerar la tasa de cambio el mercado recupera confianza, pero Nicolás no quiere nada de esto, sino hundir al país. Esta crisis está haciendo metástasis, ya no será en términos económicos ni financieros los efectos, el cáncer terminal se ve en las calles, en las protestas sociales.

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