miércoles, 6 de julio de 2016

El Buen Orden hace al malo bueno / Por @carlotasalazar

Por Carlota Salazar / @carlotasalazar

¿Hasta dónde pueden llegar los colectivos? Esta semana tres jóvenes iban a una clase de inglés en la Ciudad de Mérida cuando son detenidos, por esos entes del caos, quienes preguntan: ¿eres chavista o de oposición? A lo que responden: seminaristas. Acto seguido los desnudan, golpean, queman sus ropas y amenazan hasta con quemarlos. Esta inaceptable acción proviene de la maldad de esos hombres. La maldad desbordada porque no hay quien la impida. Es decir, ¡no hay un buen orden!

¡Hay un Ordensí! Pero un Orden, impuesto por el gobierno, el Estado impone el Orden decía Lechner, un Orden impuesto desde arriba, para controlar y mantenerse en el poder, que no es el Orden de la Sociedad. Este Orden históricamente ha sacado lo peor de nosotros. El vivo criollo de otrora que quería que lo pusieran ¡donde …! Que se valía del amigo y del compadre para saltar las reglas y obtener beneficios inmerecidos, que se hacía el loco mientras los demás robaban, para saca provecho de la situación…se transformó, en tiempos de esta revolución, no en un ser humanista y menos socialista,sino en malandros, asesinos, utilitaristas y bachaqueros.

Por qué: porque no hay un BuenOrden.

¿De dónde debe salir ese Buen Orden?Los seres humanos no son totalmente buenos, dicen que los ángeles están en el cielo, ni totalmente malos. Nuestro lado oscuro lo frenan los límites que la sociedad establece, el orden acordado para la convivencia, con un contenido axiológico que soporte la vida en comunidad. ¿Cómo convivimos en paz? ¿Cómo nos organizamos? ¿Por qué el hombre no puede vivir solo?

El hombre es un animal racional con sentido teleológico y gregario. Su fin vivir en paz y armonía con otros seres. Es el ser individual frente al conjunto humano con quienes decide convivir. Pero la vida en comunidad es problemática porque somos malos, buenos, egoístas, ingratos, oportunistas, en mayor o menor medida, por ello cobra importancia que se pongan de acuerdo en el cómo vivimos juntos, para que el fuerte no aplaste al débil y para que unos no dañen a los otros. Entonces, es cuando el individuo voluntariamente deja parte de su libertad y la coloca en función del colectivo, mediante  acuerdos. El hombre en su proceso de socialización pacta con los otros su convivencia real y efectiva.

De tal suerte que un Orden brinda seguridad y estabilidad. Y un Buen Orden brinda paz y tranquilidad.

Así, el hombre siempre ha estado en la búsqueda de un Buen Orden. Desde la antigüedad y sus formas rudimentarias de organización. Las sociedades simples sin Estado; culturas tribales, sin propiedad como los esquimales, bosquimanos, pigmeos; organizaciones en base al parentesco, religión, credo, territorio; los imperios teocráticos del antiguo oriente. La polis griega y la república romana. Las sociedades un poco más complejas al tener sentido de propiedad y modos de producción, como: el feudalismo, las monarquías. El Estado Moderno (siglos XVII al XVIII). La Ilustración. La primera y segunda revolución industrial (liberalismo económico). Hasta el horror que significó la segunda guerra mundial cuando la humanidad adopta el sistema democrático representativo en su concepción liberal como el régimen político que contiene el mayor cúmulo de virtudes para logar la convivencia, hasta sus derivados, deliberativa o participativa, que están de moda.
Ese Buen Orden debe salir de la sociedad venezolana, de nosotros, de nuestras necesidades, de las grandes mayorías que queremos vivir en paz y armonía. Un Buen Ordenque haga al malo bueno.

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