lunes, 4 de julio de 2016

Gigantesco negocio con rubros básicos en la frontera con Brasil

Desde Puerto Ordaz viajan hasta Santa Elena de Uairen Y Pacaraima (Brasil) para abastecerse de alimentos escasos en el país



Se consiguen productos de todo tipo en las cantidades que sea, leche, azúcar, harina, aceite, mantequilla. Es en la línea fronteriza con Brasil, buses viajan todos los días a llevar a personas que se abastecen y "bachaqueros" que compran de todo para revender. Los productos son más baratos, aunque por encima del precio regulado, muchos van también a hacer minería, quienes obtienen oro, tienen suficiente para abastecerse. 

"En la mañana habían dos mil pacas de harina, dos mil de mantequilla, dos mil de arroz, tres mil litros de aceite", cuenta Heitor Dos Santos, un joven brasilero, dueño de uno de los 50 comercios que hay en Pacaraima, justo al cruzar la costura invisible que une a Venezuela y Brasil. Como todos los días, los venezolanos se llevaron casi toda la mercancía.

Cientos de venezolanos, en su mayoría provenientes de ciudades al sureste del país, recorren casi 600 kilómetros para abastecerse de productos en "la línea". Los autobuses parten de ciudades como Puerto Ordaz, y de allí emprenden el viaje nocturno de casi doce horas, deteniéndose a cargar pasajeros en las localidades de San Félix, Upata, Guasipati, El Callao, Tumeremo, Las Claritas y el Kilómetro 88.

"Esto en la mañana está hasta allá", afirma Heitor en perfecto portuñol mientras dibuja una línea imaginaria desde el inicio de la caja hasta el fondo de su local, ubicado en toda una esquina de la calle Suapi, a dos cuadras de la aduana principal: Shop Meu Garoto.com. Ahora son casi las 5:00 de la tarde y el recinto está vacío, a diferencia de los autobuses que a esa hora empiezan a cargar los pasajeros con sus bultos de vuelta a sus ciudades de origen.

Los choferes, además del pasaje, cobran por cada bulto adicional. "Ahora están abusando y quieren pedir hasta 5.000 bolívares por saco", dice Francisco García, uno de los pocos compradores que quedan a esa hora en el local de Heitor. Él viaja en su propio carro con dos familiares y cada uno se lleva un bulto de arroz, uno de mantequilla y otro de pasta.

La ilusión de recorrer anaqueles repletos de mercancía motiva a muchas familias a hacer el viaje. La peregrinación implica atravesar seis municipios del estado más extenso del país y el tercero con menos densidad de población: Caroní, Piar, Roscio, El Callao, Sifontes y Gran Sabana. Casi todo el camino es verde y más verde, apenas interrumpido por pueblos de vocación minera o asentamientos indígenas.

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