martes, 16 de mayo de 2017

Bullying político

CANDELARIAZOS

Por Antonio Barreto Sira / @BarretoSira

Los venezolanos repartidos por el mundo observan con indignación lo que está sucediendo en Venezuela; ellos saben cómo viven sus familiares y amigos que se encuentran dentro de las fronteras nacionales y sienten una gran impotencia por no poder ayudar a terminar con esta tragedia que estamos viviendo.

No obstante, los venezolanos en el exterior han encontrado la forma de contribuir a desenmascarar la tiranía venezolana y a demostrarle a los enchufados que los venezolanos los repudian.

Aunque la terminología correcta sería el “escrache” o “escrachar”, que según la Real Academia de la Lengua Española significa: Romper, destruir, aplastar /  Fotografiar a una persona, aunque en España, Uruguay, Argentina y Paraguay se le da la conceptualización de “manifestación en la que un grupo de activistas se dirige al domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar”, quisiera utilizar en esta artículo el término “bullying”.

Y es que, los venezolanos le están utilizando el bullying político o escrache para recriminarle a los funcionarios o exfuncionarios del régimen venezolano el hecho que se encuentren en el mundo gastándose el dinero de los venezolanos.

A Tarek Williams Saab en el Líbano, MariPili Hernández en Barcelona-España, Roy Chardenton y Mario Isea en Madrid, Eugenio Vasquez Orellana en Miami y la hija de Jorge Rodríguez en Australia, son parte de esa cadena de hechos motivados por la indignación de un pueblo que ve como éstos señores se dan la gran vida a costilla del hambre de millones de venezolanos.

Mientras existen venezolanos comiendo en basureros, mientras la Guardia Nacional Bolivariana reprime salvajemente a los estudiantes, a los abuelos, a las mujeres,  y a todos los manifestantes en general, éstos señores disfrutan las mieles de los recursos del Estado.

Mientras toman vino en las calles de Madrid, mientras disfrutan de desayunos pagados en dólares en  el Doral en Miami, mientras estudian en lujosas universidades australianas, mientras se hospedan en fastuosos hoteles cinco estrellas, los venezolanos son obligados a comer las miseria que llegan eventualmente en las bolsas del CLAP, los venezolanos se mueren a mengua en hospitales sin insumos médicos.

Esta realidad les explota en la cara a los oficialistas, la frustración colectiva se expresa en reclamos públicos, en  reproches internacionales. Y es que, más de uno se acuerda cuando con desfachatez decían desde Miraflores que ser rico era malo, y ahora se la pasan disfrutando en dólares o euros.

Los venezolanos del mundo están contribuyendo a la resistencia pacífica y democrática; los compatriotas dispersos en el exterior están luchando con sus herramientas por el fin de esta pesadilla; nuestros hermanos de la diáspora están  activos y luchando por esa Venezuela que tenemos que construir en Unidad.

Y, quiero dejar bien en claro, que este escrito es una crítica para el enchufado que se gasta el dinero del pueblo en el mundo, mientras aquí el venezolano sufre, y es además un llamado de atención para aquel compatriota que aún cree en este régimen, para que observe como los jerarcas del Gobierno  y sus familiares viven fuera del país, y hasta en el Imperio, mientras aquí nos tienen pasando hambre.

¡Es hora de que todos reflexionemos!

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