miércoles, 10 de mayo de 2017

La pobreza se dispara en medio del colapso de sectores público y privado

Las empresas venezolanas juntas y el gobierno nacional no tienen capacidad de producir e importar en más de 7% de lo que necesitan los venezolanos para sostenerse en pie, lo que conduce al desempeño social y económico a un cataclismo generalizado, con pobreza en 80%

Por Alex Vallenilla / @alexvallenilla

El colapso económico de Venezuela, ha producido una situación de generalización de la pobreza. La pobreza extrema ha subido y la clase media ha caído en un torbellino de desmejora, que la convierte en una clase empobrecida, al revisar distintos aspectos de como se compone el colapso económico que a diario acelera y crea una crisis social sin precedentes.

El colapso social de Venezuela es es antecedido por el cataclismo económico que atraviesa el país

Hay varios factores que permiten medir, que el colapso social, producto del colapso económico, conducen a una situación de hundimiento, que se traduce en peligro para la sociedad venezolana, en que incluso puede tener efectos en la soberanía, en el control de sus recursos energéticos y hasta en la composición de su territorio, un ejemplo de ello, es como un país debilitado en todas sus estructuras, es asediado por una nación mucho más pequeña que le está arrebatando parte del territorio en reclamación y no ha sido posible que Venezuela, como sociedad responda en favor de sus intereses.

Una fórmula empleada por teóricos, que estudian el desempeño de las sociedades y como estas producen su colapso, es la Tasa de Retorno Energético (TER). Esa tasa implica medir la energía que una sociedad emplea, para generar más energía. Es decir, lo que debe emplear una nación, para poder sostenerse, mantenerse, crecer, progresar o desarrollarse. Entonces, una medida de TER, de una sociedad perfectamente alimentada sería por ejemplo 1:2, lo que quiere decir, que esa sociedad debe emplea 1 TER, para producir 2 TER, lo que hace en esos términos a una sociedad productiva, autosustentable y sin peligros en ese aspecto. Cuando una sociedad está en una tasa de 1:1, es decir, que lo mismo que emplea para el ejemplo de sólo alimentarse, es lo mismo que produce, comienza a sufrir problemas y si la tasa sigue en descenso, digamos que a 1:0,8, aparecen las primeras señales del colapso social, que se traduce en pobreza y hambrunas, que simplemente ponen en peligro la subsistencia de estos grupos sociales.

En el caso venezolano, los datos revelan el peligro que atraviesa la sociedad venezolana, lo que representa una verdadera amenaza para la región, que ya viene causando fuertes problemas en países vecinos y en lo interno, el desplome de la TER, impide a sociedades en estas circunstancias, mantenerse por sí misma, deja de construir edificaciones, la infraestructura deja de crecer y son afectados sectores vulnerables por la pérdida del empleo, la seguridad social y el desempeño ciudadano se transforma dramáticamente, en un conjunto de ciudadanos que buscan sobrevivir a las circunstancias de colapso generalizado.

Una medida peligrosa, es la productividad de Venezuela. Las empresas venezolanas se han desplomado y apenas tienen una producción de 32% sobre su capacidad instalada. Este indicador señala que las empresas locales arrojan una TER de 1:0,35, es decir está muy por debajo de la tasa considerada en peligro, que es de 1:1. Las empresas venezolanas, apenas pueden aportar a la productividad nacional 35% de lo que exige la sociedad, no sólo en términos de bienes y servicios, sino en su capacidad de aportar empleo, de cada 100 personas de la población activamente económica que pudieran trabajar en el sector privado, las empresas venezolanas pueden tener en sus puestos trabajo sólo 35, el resto está en desempleo, ya que no necesariamente estarían en puestos de trabajo del sector público. Este dato también permite determinar caída de la inversión en proyectos nuevos, caída en la rentabilidad de las compañías, caída en la disposición de inventarios, lo que implica que el sector se dirige a un colapso definitivo en todos esos aspectos.

Que las empresas hayan perdido capacidad de generar empleos y de seguir invirtiendo, produce un desempleo formal que actualmente se estima en 55%, siendo esto caldo de cultivo para la pobreza y lo no sustentable para los venezolanos.

La escasez de bienes y servicios en el país, ronda 80%. Esto arroja una TER de 1:0,20, lo que quiere decir que la disposición de mercaderías, sobre todo en el sector alimentario, el de medicinas, equipos, máquinas, etcétera, para cada 100 venezolanos, sólo existen 20 piezas disponibles en el mercado. No sólo la disposición es muy baja, lo que afecta a 80% de ciudadanos, que ven afectada su manutención, su alimentación correcta, sino su atención médica, además de quienes realizan trabajos especializados, que requieren de insumos, maquinarias y equipos específicos que no hay en el país o son sumamente costosos, afectando el desempeño social en todos los sentidos. Es público el caso de la deserción escolar, en más de 30%, no sólo en el sector básico, sino hasta el sector universitario, por personas que no pueden seguir estudiando por falta de alimentos, por no disponer de útiles para la formación y de carecer de recursos para sostener una actividad sencilla como la de educarse. Esto afecta a la sociedad venezolana, ya que reduce la creación de profesionales, de personas que puedan mantener oficios productivos y pasen a formar filas del grupo de ciudadanos empobrecidos, que se ubica en 50% para la pobreza extrema y 80% de pobreza generalizada.

Pero el colapso no solo es en el sector privado venezolano, vistos los datos anteriores, el sector público se encuentra en una situación tan grave como la del sector privado. Actualmente el gobierno venezolano, que ha asumido una buena parte del desempeño económico, planteado desde que el extinto Hugo Chávez era presidente, ha llegado a un punto en que no puede sostener la situación de productividad, para la que con un largo proceso de expropiaciones asumió el desempeño económico del país. Al revisar las cifras para alimentar el país, el gobierno requiere de al menos de 6,46 mil millones de dólares al mes, para que toda la sociedad venezolana, pueda tener acceso, sólo a la canasta alimentaria familiar, ni siquiera a la canasta básica. Quiere decir que en Venezuela debería haber una producción interna por el sector privado en ese monto al mes, o el gobierno tendría que realizar importaciones en esa magnitud. La realidad es que tanto el sector público, como el privado no llegan juntos a cubrir al año ni 7% para que la población pueda alimentarse correctamente. Lo que recibe el gobierno mensualmente, en bruto por la renta petrolera es de 2,3 mil millones de dólares al mes, una cifra que va disminuyendo junto con la caída de la producción petrolera por la destrucción de Pdvsa. El gobierno apenas tiene dispuesto para todo el año cerca de 3 mil millones de dólares para el programa CLAP, mientras la producción interna arroja sólo 2 mil millones de dólares al año, de bienes y servicios que el gobierno ni siquiera deja para el consumo interno, sino que en medio de la emergencia de divisas que atraviesa, ordena exportar, por ejemplo camarones, aluminio, cacao, con la finalidad de obtener dólares por el colapso de la renta petrolera. Ambos apenas aportan 6,44% de lo que el venezolano requiere para sólo alimentarse correctamente, esto arroja una TER de 1:0,644. Son datos que muestran una radiografía de como se estructura la pobreza general de Venezuela, rumbo al colapso social total. 12/05/2017

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