jueves, 18 de mayo de 2017

Qué parte no entiende el Papa Francisco sobre la crisis de Venezuela

Su Santidad debe exigir al chavomadurismo que cumpla con los términos del diálogo que ya se hizo, y con los que Maduro y su banda se burlaron en la cara del Santo Padre

Por Alex Vallenilla / @alexvallenilla

Al Papa Francisco hay que comenzar a hablarle en venezolano y decirle: “usted está más pelao’ que rodilla e’ chivo”. La Unión Europea y El Vaticano, han insistido una y otra vez que la situación en Venezuela de resolverse otra vez con un “diálogo”.



Eso es fácil decirlo, cuando quienes lo hacen, tienen seguras las tres comidas diarias y si tienen alguna afección, disponen de médicos bien pagados, medicamentos, insumos y atención. Esos aspectos básicos no están garantizados en Venezuela. Pero más allá de las carencias, el Papa Francisco, no termina de asumir que tanto Raúl Castro, como Nicolás Maduro, se han burlado de él, de El Vaticano, y sin ánimos de ofender, otra vez en venezolano, su Santidad, que se ha metido a mediador político,  ha quedado ante toda Venezuela y ante todo el mundo, como “un soberano pendejo”. En Venezuela se dicen las cosas así, cuando alguien no entiende, no es una ofensa.

En Venezuela ya hubo “diálogo”, los partidos políticos, que advirtieron, que asumirían el costo político, de sentarse a dialogar con los chavomaduristas, fueron y asistieron a esa chacota, que su Santidad se permitió montar, en ese cónclave se hicieron discusiones, que la banda estafadora, la del chavomadurismo, calculó, les ayudaría ganar tiempo, y lo lograron, pudieron evadir el referendo revocatorio, que de haberse hecho, hoy Venezuela estuviera en el rumbo de la recuperación, pero no, gracias a esa “ayuda” del Papa Francisco, ahora estamos en una situación peor, calamitosa, con el hambre en crecimiento, con el país alzado y en caos por los cuatro costados, con represión, muertes, heridos, saqueos, incendios y demás. Quedará en la historia así, Venezuela nada tiene que agradecerle al Papa Francisco, muy al contrario a los obispos y curas venezolanos que si entienden del asunto y están allí, ayudando en la pelea.

Ese “diálogo”, arrojó unos términos de acuerdos, que incluso la oposición se permitió que en el manejo del lenguaje, se cambiara el término de “presos políticos”, por “personas detenidas”, un asunto de forma, a final de cuentas. Se debió liberar a los presos políticos, permitir el canal humanitario, publicarse un cronograma electoral que se cumpliera, sacar a la Asamblea Nacional (AN) de la situación de desacato ilegalmente señalado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Pero nada de eso pasó.

Los cabecillas del chavomadurismo, no sólo no soltaron a los presos políticos, subieron de 100 a más de 140 actualmente. No sólo no aplicaron el canal humanitario, ahora con los CLAP, le cobran al pueblo la bolsa de alimentos, que ni siquiera llega, y la ex ministra de Salud, Antonieta Caporales certificó la crisis humanitaria sanitaria. No sólo no publicaron ningún cronograma electoral, ahora no se sabe cuándo volverá haber elecciones en Venezuela, con un régimen que pretende acabar con la Constitución vigente, reconociendo el fracaso de esa norma chavista y pretende estirar el tiempo en un supuesto proceso de asamblea constituyente, designada en elecciones amañadas. No sólo no sacaron a la AN del desacato, sino que al contrario, el régimen con el TSJ le da un golpe de Estado, repudiado por el mundo entero, menos por el Papa Francisco, al quitarle todas sus funciones y dejar a los diputados sin inmunidad parlamentaria, lo que ha desatado una ola de protestas en todo el país, de al menos 1.200 eventos, con miles de heridos, 41 fallecidos y pérdidas materiales de consideración.


Se ha visto entonces, a la guardia nacional, reprimiendo al pueblo duramente, a la policía junto a bandas fascistas mercenarias, que hacen el trabajo sucio. Es con esa gente, incapaz de sostener por un minuto un compromiso, ni en su palabra o papel, impíos que no disimulan en la sed de sangre, con quienes hay que sentarse a dialogar, otra vez. El diálogo es política y es un mecanismo válido, pero en este caso, una parte, la oposición, en respeto a la prominencia de la figura del Papa, ya lo hizo, ya los acuerdos se suscitaron, le toca al Papa Francisco ver como resuelve, en venezolano, “su metida de pata”, le toca a su Santidad, obligar al régimen de Nicolás Maduro, cumplir con los términos del diálogo que ya se hizo, no insistir en la burda operación de volver a sentar a la oposición, para que luego El Aissami, Jorge Rodríguez, Cabello y Nicolás, detrás de bastidores, se rían de los enviados del Papa, del mismo Francisco, a quienes le siguen viendo, en venezolano, “cara de bolsas”. 17/05/2017

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