lunes, 15 de febrero de 2016

Crisis económica cambió hábito de despilfarro del venezolano

Las personas ya no usan con regularidad su vehículo, para no tener cubrir los costosos mantenimientos, así como las ama de casa, ahora rinden el poco jabón que consiguen

Por Alex Vallenilla / @alexvallenilla

La crisis económica que hay en Venezuela, ha obligado a los venezolanos a cambiar diversos hábitos, con situaciones que en otrora eran impensables en este país, rico en su subsuelo, pero totalmente empobrecido en el marco del gobierno chavista.

El señor es David Peña, trabaja en el área administrativa en un ambulatorio de Lagunillas, estado Mérida. Diariamente se traslada a su trabajo usando transporte público, “yo tengo carro pero ya no lo saco, los repuestos son sumamente costosos y muy difícil de conseguir, el envase del líquido refrigerante, por decirte algo, ahora cuesta 8 mil bolívares, un caucho 50 mil bolívares, es imposible mantener un vehículo con los sueldos que nosotros tenemos, allá lo tengo en casa y lo caliento el fin de semana, o lo saco un rato a dar una vuelta, pero de resto no lo uso”.

La realidad de Peña es que ya para ir al trabajo no usa su propio vehículo, sino los transportes del gobierno, en su caso la red Trolebús, la cual tiene pasajes en 4 bolívares en la línea principal.

En Venezuela se vive la peor inflación de su historia y una fuerte escasez que no permite que los ciudadanos tengan un ingreso que les pueda dar cobertura siquiera a la canasta alimentaria, la cual cuesta mucho más que el valor de un salario mínimo.

Anteriormente, el venezolano no se prohibía de tal forma el uso de su carro y ahora prefiere el transporte público urbano. La carencia de divisas de parte del gobierno, el cual monopoliza la administración de las pocas que entran por la vía petrolera, ha producido un fuerte impacto en la disposición de repuestos para carros e incluso la producción de vehículos nuevos.

Sin embargo, tal realidad, también es tambaleante, porque las mismas razones que afectan a los particulares, golpean al transporte público y privado, por ahora en menor medida. 65% de la flota de buses está paralizada en Venezuela, al igual que la de taxis y el problema no logra corregirse. El año pasado el gobierno importó 350 millones de dólares en repuestos para autobuseros y las denuncias de muchos sindicatos tuvieron que ver con que tales repuestos terminaron en el mercado negro, apenas 5% de buses pudieron ser beneficiados.

Se gasta menos
“Yo no puedo hacer cola, porque tengo que trabajar, así que me toca comprar todo a quienes revenden, no me queda otra”, lo sentencia un funcionario público. “Entiendo que los “bachaqueros” trabajan en eso, y el precio que hay que pagar por largas colas, lo pagamos nosotros, por eso en casa ahora usamos menos jabón en polvo para lavar, ahorramos lo más que podemos, cuando se lava mi esposa verifica que la carga de la lavadora sea completa, se rinde la comida hasta lo que se pueda, muchos gustos que nos dábamos, los dejamos, ya no lo hacemos”.

La crisis económica incluso ha incidido en la producción de basura, el mismo funcionario relata que “he visto como la calle, donde siempre se coloca la basura, ahora ya no se atiborra como antes, uno veía arepas, arroz, comida dañada botada en la basura, ya no se ve, eso es una muestra clara que la gente ahora está cuidando más sus recursos”.

Venezuela sufre una fuerte escasez de más de 80%, la peor inflación en el planeta, en 270%, el sistema económico está prácticamente colapsado y el país está en las puertas de caer en impago de deuda, un panorama que puede obligar a muchos más cambios en los hábitos de la sociedad.

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