miércoles, 17 de febrero de 2016

Venezuela y Cuba: Jaque mate en dos jugadas

Por Alex Vallenilla / @alexvallenilla

La advertencia sobre Cuba y Venezuela, de las consecuencias que traerían el colapso total de la economía venezolana, luego que las alarmas se encendieran por todo el continente, una vez que el despedido ministro Luis Salas dijo que no pagaría los intereses de los bonos de deuda, un verdadero ensayo de Raúl Castro y Nicolás Maduro, que permitió ver la reacción de Washington, les hizo recular y en el ajedrez perdieron más piezas, quedando el chavofascismo a dos jugadas del jaque mate.

Con Miguel Pérez Abad, sólo habrá alguna flexibilización. Pero todavía no hay la confianza esperada.

La jugada de Salas, fue premeditada, el chavofascismo pudo darse cuenta que el negro Barack Obama no anda con “cuentos”. De inmediato aflojaron y de pronto el radicalismo se les esfumó, tan así que hasta la FAN dio muestras de que no todos están incursos en el tema del narcotráfico, luego de la captura de un militar con 500 kilos de cocaína.

La debacle de Venezuela ya se siente en Cuba, allá la inflación empezó a presionar a Castro. Obama ve perfectamente como el hundimiento de Venezuela, es la opción de “matar dos pájaros de un tiro”, allá engolosinaron a Castro con más de 110 vuelos comerciales, y la primera empresa norteamericana a instalarse en la isla, mientras aquí, la escasez, la inflación y la crisis humanitaria sanitaria, junto a la ola de descontento social, son un barril que haría precipitar eventos políticos que aceleren los cambios.

La estrategia de Washington es no permitir que Venezuela llegue a declarar el impago de deuda. Porque en el entorno económico global que hay, sería echar gasolina al incendio de recesión que ha hecho que los principales bancos globales hayan perdido en bolsa más de 10% en las últimas semanas, no hay que olvidar que los principales acreedores de Venezuela son los banqueros de Wall Street. Por eso un Pérez Abad, pragmático y consciente de los efectos de tal situación, asume. Entre Maduro y Castro el asunto no debe andar muy bien, pues el fracaso de Maduro, ha obligado a Castro a bajarse más los pantalones con el “negro”, su delfín en Caracas ha fallado.

Aunque la solución aun no está clara, en el horizonte se ve que comienza a despejar y es que Venezuela tendrá que recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), para lograr el rescate financiero y eso tiene que ser pronto, muy pronto, porque a Maduro se le pasó el tiempo creyendo en “pajaritos castro-chavistas”.

En ese caso, la Asamblea Nacional y Miraflores, no tienen más remedio que andar juntos, o propiciar la salida de Maduro, tal cual un amplio sector castrense así lo exige, como otro grupo del PSUV apoya, estos últimos saben que no tiene sentido hundirse políticamente con Nicolás, ya que pueden mantenerse como un partido de izquierda, rescatarlo y reconstruirlo desde una visión en que el tutelaje cubano desaparecería.

Entonces el problema está allí, en que Maduro no puede tomar medidas aisladas, sin la participación del sector que domina el legislativo, porque renegociar la deuda, aplicar ajustes económicos para lograr el rescate internacional, requiere que dé el brazo a torcer o salga del poder.

La salida de Maduro del poder, sería el fin de la ayuda a Cuba, aunque tal ayuda con los actuales precios del petróleo, se ha esfumado. Lo cierto es que el desespero de los políticos que dirigen ambos países, los lleva a cometer errores, en la partida de ajedrez, ya perdieron la reina, el rey está acorralado, el “negro” con dos movimientos más, mata la partida.

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