viernes, 1 de abril de 2016

La Salida... de Maduro

POLÍTICA


La salida del poder de Nicolás Maduro, es un asunto sencillo, pero en la vida, las cosas más sencillas, resultan ser las más complejas.

Ya se tiene claro que Venezuela marcha al colapso total, con la declaratoria de deuda que tiene 95% de probabilidades de ocurrir entre octubre y noviembre de este año. Sobre ese evento es que Washignton ha enfilado sus baterías, la prioridad es que Venezuela no llegue a la moratoria, o el efecto en las finanzas de la región será catastrófico, -este servidor lo denomina desde ya, el “Efecto Venezuela”, bien explicado en los artículos que para ZETA y El Nuevo País se publican con regularidad- sobre todo en el marco de una economía global frágil, amenazada de recesión.

Claro que hay una orden de Raúl Castro de que Maduro deje el poder en Venezuela y facilite la transición, eso está acordado con Barack Obama. Pero Maduro terminó metido en “camisón pa’ Petra”, esto es demasiado.

Como se señala al principio, la prioridad de Washignton es que Venezuela no fracase. Pero ello requiere que haya cambio de gobierno, para posteriormente buscar los mecanismos del rescate financiero internacional, que podría ser con los entes multilaterales o con mil millonarias inversiones que lleven adelante la recuperación de Venezuela, en el sector eléctrico, petrolero, productivo, industrial, agrícola, educativo, sanitario, de seguridad e infraestructura. Hacer un país de nuevo, pues.

Citando a Chávez, con eso de los “cojones”. Maduro no los tiene puestos para dejar colgado al sector del PSUV y militares complicados en el mundo con fondos de la corrupción y el narcotráfico, esos que ya bancos de España, Suiza, Panamá y hasta de China tienen registrados en mil millonarias operaciones y que comunican al gobierno estadounidense.

La administración de Obama, una de las más capacitadas de algún gobierno estadounidense, maneja la segunda opción. En caso que Maduro haga caso omiso a Castro y termine sometido por los narco-corruptos, se tendría que dejar que Venezuela caiga en el impago de deuda y el desastre sea total. Los efectos de una situación de estas han sido harto explicados.

Por ello Obama llega a Cuba y ofrece 10 millones de turistas, que con un gasto promedio de al menos 5 mil dólares cada uno, la isla tendría ingresos de unos 50 mil millones de dólares este año. Llega a Argentina y allí deja en inversiones privadas, 13,8 mil millones de dólares. Evo ya no tiene opción y Rafael Correa, al ver lo que está viviendo Dilma Roussef, el preso Odebrecht y las investigaciones del Departamento del Tesoro, decide no presentarse a una nueva candidatura a la presidencia, dimite antes que sea obligado a negociar también. Correa tiene mucho que esconder y prefiere huir, la corrupción con Venezuela a través del SUCRE, aquella moneda electrónica que no está sujeta a la supervisión de las autoridades financieras internacionales, pesa mucho, porque terminó siendo una gigantesca “lavadora”.

EEUU logra rodear y encerrar en el país a los narco-corruptos, que ya no tienen salida. Sin posibilidad de seguir moviendo mil millonarios capitales y ahora sin países aliados adonde irse, salvo Nicolás Maduro, a quien le han gestionado Rusia como asilo, único país en garantizarle, sólo a él, impunidad. Eso está negociado y es aceptado incluso por los adversarios, con el fin de que facilite la transición.

Pero...

Maduro no puede irse así nomás. El sector narco-corrupto puja por mantenerse en el poder, única garantía de evadir, por ahora, juicios y persecución legal en todo el mundo, debido a la cantidad de crímenes cometidos.

Hasta ahora, al ver como el TSJ bloquea a la AN, ilegalmente y ya considerado en el mundo como un exabrupto, tal acción se vuelve contra el gobierno, ya que el riesgo país aumenta ante tanta ilegalidad, ante el desgobierno que se vive en todos los niveles, lo que aleja a cualquiera que pueda prestar dinero a Venezuela y complica más la situación financiera del Ejecutivo.

Las negociaciones de renuncia, con los factores opositores son sencillos, incluso hay acuerdos, hay órdenes de Raúl, el problema es en el seno del PSUV, los “malandros”, con los medianamente moderados, los que podrían dar continuidad a ese partido como una fuerza izquierdista, son ahora la tranca, no hay acuerdos, porque muchos se saben presos en futuros juicios, mientras otros logran salvar algo de sus fortunas al no tener delitos tan graves. Hay quienes con grandes inversiones en bonos de deuda, saben que perderán mucho con el impago de deuda, lo que no les  desagrada que haya un cambio de gobierno que salve al país. El problema es allá adentro.

Por ello el asunto de la salida, comienza a retrasarse, lo que al mismo tiempo se vuelve en una cuenta regresiva rumbo al colapso total. Maduro, o Raúl más bien, busca como quitarse de encima a ese sector “radical”, en que incluso hay militares. A los “bobos” los van a engañar como a muchachos, así son los Castro.

A los militares los tienen engolosinados con una empresa petrolera y con otra minera. El asunto petrolero ya lo tienen perdido, son mil millonarias las inversiones que se requieren para recuperar la industria petrolera venezolana, los militares no tienen recursos para eso, ni el Estado y de conseguirlos deben hacer sendos negocios con transnacionales en condiciones muy adversas, debido a los bajos precios del petróleo, con Maduro en el poder, no conseguirán un dólar para nada.

Pero los militares “bobos”, ese sector que cree poder seguir enriqueciéndose, caen en la otra golosina, la minería. Quieren poner a las FAN al frente de la explotación minera, con la promesa de las grandes ganancias. Guayana hoy está sitiada por delincuentes, por más de tres mil hombres armados que controlan las principales vetas del país. Meter a la FAN allí, es producir sencillamente una guerra, una masacre de parte y parte. Las FAN harían la limpieza de la zona y luego entregarían contratos, con el fin de lograr recursos que ahora el petróleo no da. Para eso no hay tiempo, para el colapso total no llegan, cuando en condiciones normales, se requiere al menos seis meses para montar operaciones y seis meses más para comenzar a explotar. Raúl los entretiene como niños, que se frotan las manos con unas golosinas, que no tendrán al final, mientras busca como facilitar la transición. Si Maduro termina aceptando la Ley de Amnistía, es porque ya todo se ha consumado, y se irá, si no la acepta, entonces Raúl habrá perdido a su muchacho en Caracas, al cual tendrá que dejar abandonado, en medio del colapso total que será como un tornado que se llevará todo de por medio. El “negro”, tiene sus cuentas bien sacadas.

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