jueves, 23 de junio de 2016

¿Qué tienen en común Obama, Castro, los venezolanos y los narcosobrinos?


Que todos necesitan que Nicolás Maduro salga del poder lo más pronto posible.

En el caso del gobierno norteamericano, bajo la conducción de Barack Obama, demócrata, se arriesgan a que Nicolás Maduro si pueda pagar los bonos de la deuda el próximo mes de octubre. De hecho, hay economistas, serios, agencias calificadoras y bancos internacionales que aseguran que Maduro pagará. Otros, no muy optimistas, sostienen que hay 65% de probabilidades que el evento de impago ocurra.

El régimen ha pedido un año de gracia a los chinos. Los chinos se han negado y al contrario han dejado saber que un nuevo tramo de crédito, sería posible, siempre y cuando el gobierno pueda lograr que la Asamblea Nacional (AN), lo apruebe. Los asiáticos no se arriesgan a más, menos cuando tienen a Del Pino y a Pérez Abad suplicando que el año próximo sólo se les permita pagar intereses, esto hasta ahora no ha procedido. En todo caso consideran que ya no tiene remedio seguir financiado a Maduro.

La apuesta de Obama, se hace sobre la base de que Maduro seguirá vendiendo oro y disminuyendo muchos más la importación de alimentos y medicinas en Venezuela. Hasta ahora no hay referencias para pensar que Maduro no pague, pero los números dicen otra cosa. Digamos que el régimen chavista llega a octubre aun en el poder y no paga. El efecto en la bolsa de Nueva York sería de inmediato, por vapuleo al valor de las acciones de bancos como Bank of América, Goldman Sachs, Barclays, entre otros, tenedores de bonos venezolanos. Bancos regionales con bonos venezolanos en su poder. Ello podría desencadenar eventos de pánico financiero, en que la venta de títulos venezolanos, arrastre a la venta de bonos de bancos relacionados, situación nada deseada en las actuales circunstancias de posible recesión global, en que los bancos globales han tenido un desempeño pobre en 2016. Esa situación, traería como consecuencias caída en el valor de bonos de deuda de América Latina, lo que arrastraría también a otros bancos y acciones en otras bolsas, una situación que de salirse de control se convertirá en pánico esparcido por el continente. La caída de valores de riesgo, se extendería a las monedas locales, provocando alza en el dólar en toda la región. Al mismo tiempo, los países que actualmente se benefician de Petrocaribe, programa que quedaría suspendido operativamente de inmediato, tendrían que sustituir el consumo de combustibles a precios especiales, por precios internacionales, lo que desajustará sus presupuestos, con consecuencias directas en sus déficits, monedas, y amenazando la inflación de esos países. Es decir, algo similar a lo de Grecia en Europa, pero más precario.

Una situación como la anterior, alentará a los especuladores a ponerse contra los activos riesgosos, considerando que Venezuela, un país con enormes riquezas no tiene como pagar sus compromisos, qué se puede esperar del resto. Si los cálculos de Washington salen mal, un nuevo terremoto financiero, antes de la realización de las elecciones norteamericanas, podría producir una inesperada derrota de los demócratas y el ascenso de Donald Trump al poder, las elecciones son en noviembre. En el fondo, la administración de Obama, arriesga demasiado y necesita que Maduro salga del poder cuanto antes.

Raúl Castro, actualmente negocia con EEUU, la incorporación de Cuba al sistema capitalista, con la opción de que los millonarios del castrocomunismo, se mantengan como élites en el cambio. Si el escenario planteado anteriormente ocurre, y se produce el ascenso de Donald Trump a la Casa Blanca, Castro habrá fracasado y las condiciones para la isla, en el marco de tal negociación, sufrirán cambios significativos. Por lo que Castro, tendría que entregar a Maduro, en pocas semanas, para salvar su proceso. El hecho que John Kerry y Thomas Shannon, dialoguen directamente con la canciller venezolana, Delcy Rodríguez y con Nicolás Maduro, en Caracas, implican que Castro pudo haber dado luz verde en ese sentido y que a estas alturas ya no tenga posibilidad alguna de representar a Cubazuela en sus negociaciones, siendo que Maduro ha desobedecido recomendaciones de Castro, sometido por un grupo de militares y factores del PSUV, con problemas enormes en materia de corrupción, lavado de capitales usando el sistema financiero norteamericano y hasta narcotráfico. Si los demócratas pierden, Raúl Castro se hunde con ellos, tendrá que agradecerlo a Maduro.

Los venezolanos, atraviesan la peor situación de su historia, un país con 90% sin alimentos y casi 95% sin medicamentos. La gente muriendo de mengua en hospitales y con hambre, en las calles en plenos motines del hambre, con saqueos a camiones y locales comerciales. Si Maduro paga los bonos de la deuda, a partir de octubre no habrá comida en Venezuela, salvo la poca que se venda con aumentos de hasta 9.000% como ha ocurrido con rubros como la salsa de tomate, pastas alimenticias y leche en polvo, entre otros rubros aumentados, lo que igual evitaría que la gente pueda comer y la situación de violencia actual derive en una situación trágica, con represión policial y militar en las calles. Los venezolanos necesitan que Maduro salga del poder, antes de que pague deuda, o sencillamente morirán de hambre o masacrados con la represión de los motines.

Los sobrinos. El tema que en el fondo tiene más complicado todo esto, es el de los sobrinos de Flores, presos en EEUU, capturados intentando introducir drogas a ese país. La mujer de Maduro presiona enormemente por sus sobrinos, ya que la suerte de estos quedará en el aire si pierden el poder en Venezuela, no tendrían como negociar nada en favor de sus muchachos. Flores prácticamente ha convertido a los venezolanos en sus rehenes, a cambio de los muchachos. En EEUU, la justicia que si funciona, no puede negociar nada en ese sentido, sin embargo la administración Obama, ha enviado a Thomas Shannon a buscar la manera de lograr algunos acuerdos con Miraflores, para bajar tensiones de todo tipo, en cuanto al referendo, en cuanto a los canales de ayuda humanitaria, incluso de un proceso de transición en el país. Los sobrinos tendrán que declararse culpables y colaborar en todo sentido con las autoridades norteamericanas, para evitar la cadena perpetua, es lo menos que se podría gestionar, pero no depende del poder de la Casa Blanca, sino de la disposición de los mismos implicados. La presión a Maduro es grande, Washignton sabe que la pareja presidencial está atada de manos, mientras los sobrinos estén allá, por lo que una salida negociada de Maduro, podría ayudar a que la situación de sus muchachos cambie de algún modo. No se extraña el viaje de Maduro a Cuba, mientras en la OEA se aprobaba dar discusión al duro informe de Almagro. Maduro se ha quedado sin piezas en el tablero, el rey está solo, encerrándose en una esquina, en que el jaque mate inevitable lo tiene prácticamente ya fuera del poder.

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