miércoles, 18 de mayo de 2016

Al fracasar el estado de excepción, Maduro sólo tendrá una opción: huir del país


Hasta ahora, la acción del TSJ-Chimbo de Diosdado y Maduro, sólo ha logrado frenar en cierto modo algunos avances de tipo político de parte de la Asamblea Nacional (AN). Ello se asegura, al revisar, si desde que las ilegalidades del TSJ-Chimbo se implementan, eso se ha traducido en apoyo popular a Maduro y al PSUV, o si han logrado resolver la crisis económica, convertida ya en una tragedia humanitaria. No. Ni Maduro tiene más respaldo popular, ni de lejos logran resolver la actual crisis, lo que ha significado, que la estrategia del TSJ-Chimbo, ya ha fallado, ya se ha desgastado, mientras la AN, allí sigue, en la labor meramente institucional, en el marco del Estado de Derecho, única institución en el país con esa condición.

En anteriores entregas se ha aclarado, que el TSJ-Chimbo de Maduro era un error y que era cuestión de tiempo demostrarlo, si bien han logrado bloquear decisiones de la AN, sólo porque ésta se mantienen en el marco institucional, el TSJ-Chimbo ha sido clave para que el gobierno no pueda lograr nuevos préstamos o auxilios financieros de sus aliados en el extranjero, la ilegalidad ha hecho que el riesgo país aumente y que eso evite que nadie se atreva a poner un dólar en Venezuela, lo que ha complicado las finanzas estatales, en el marco de la crisis económica, un duro revés para Maduro y para Raúl Castro. En esta parte, Obama ha preferido una pausa estratégica, no se puede gastar “torpedos” en un barco que ya se está hundiendo solo. Los que hacen señalamientos contra la AN, simplemente son ingenuos en la política, que no determinan, que el régimen se encuentra en un hueco y como solución para tratar salir del mismo, siguen cavando hacia el fondo.

La crisis se radicaliza. El régimen confirma que no tiene maneras de sostenerse financieramente. Por lo que para pagar deudas, el ministro Miguel Pérez Abad, ha dicho que reducirán las importaciones de alimentos en 60%, es decir, el venezolano comerá, si acaso, un día sí y dos días no. Este es uno de los resultados del error de implementar un TSJ-Chimbo, que viola las leyes y que es monitoreado por la comunidad internacional, y que es opacado por una AN, meramente enmarcada en la estrategia de marchar en el orden legal y constitucional. Los “cabeza-calientes”, que a diario se dedican a despotricar de la MUD, reaccionarios al fin, no comprenden esto. No es que la AN no ha servido, esa institución ha hecho su labor: hacer leyes, pero el régimen delictivo y próximamente declarado forajido en el mundo, es el que actúa fuera del orden, es el que debe ser señalado.

En el régimen, que está dividido en cuatro facciones, la situación es cada vez más compleja. Por una parte el asunto de los “narcosobirnos”, que tienen todo listo para su proceso de negociación con autoridades norteamericanas y delatar a todos los involucrados, hace que internamente aparezcan de pronto militares que fueron duros con el chavismo, ahora justificando golpes debido a que “las causas que produjeron el 4F siguen vigentes”. Las facciones pro cubanas, que aplican la estrategia equivocada, calculando que el pueblo venezolano se va a dejar someter de hambre, resiste y es cuando Jorge Rodríguez, trata de copar los espacios políticos, se mueve contra el sector militar que acecha y que podría negociar las cabezas de estos en una transición en que en una probable junta de gobierno, estos tengan alguna participación o representación. Esta situación da para todo. El sector pragmático, que juega a cuadro cerrado en la búsqueda de dólares, no sólo viene devaluando con mucha fuerza el bolívar, se dispone a aumentar mucho más los precios de los alimentos y reducirán las importaciones, siendo esto más gasolina para el incendio que ya hay en toda Venezuela, con la gente en las calles buscando comida, saqueando comercios y camiones cargados de mercancías. El gobierno paralizado durante toda la semana, sin agua, sin medicamentos y sin luz, con la amenaza de que tampoco haya gasolina, por parálisis de las refinerías. El cuarto sector, no haya qué hacer, el que encabeza Maduro.

Al cuadro anterior, en el marco del descontento popular, la MUD plantea el referendo revocatorio, que indudablemente, con la alicaída popularidad de Maduro, lo perdería el oficialismo, así como las elecciones regionales. En este frente, el político, es que el gobierno trata de sostener la pelea, que se la ha ido a la calle, con las marchas de la MUD hacia las sedes de los CNE, sin que el oficialismo tenga capacidad de respuesta con las contramarchas. Maduro ha echado mano de la represión y mientras se hunde más, ahora apela a un estado de excepción. Otro error, quizá el último, antes de su caída definitiva.

El estado de excepción tiene dos propósitos, Maduro busca enfrentar el avance político con las armas. Método que en la mayoría de las referencias revisadas, fracasa y el mandatario de turno, ha terminado huyendo del país. Pero en el frente social, el de la gente en las calles, que es un adversario que ahora tiene el régimen, impredecible, no se sabe dónde, en qué momento una turba se vuelca violentamente a los saqueos, ni las dimensiones de las masas, un “enemigo” que el gobierno tiene y que desconoce. Estas acciones, que han estado contagiando a casi todo el país, como una especie de pandemia que se generaliza y ha entrado a Caracas, luego que se reportara en el mercado de Coche, el saqueo de un camión cargado de embutidos, junto con el llanto de las madres, por comida, es histórico, es una señal clara de los ánimos de la población, que frustrada no logra conseguir alimentación para sus hijos, el hambre ha provocado revueltas, revoluciones y ha tumbado gobiernos, eventos que han comenzado con madres llorando, tal como se puede ver en decenas de videos colgados en las redes sociales, la cantidad de mujeres que aborrecen al gobierno. El resultado de estos eventos ha sido el mismo también, el mandatario de turno termina huyendo, es derrocado y en algunos casos, situaciones peores.

Maduro no podrá enderezar el asunto económico y tampoco el de la comida, menos ahora que acaba de perder a Brasil, un aliado que le enviaba alimentos a crédito. Afuera, Obama observa cuidadoso, quien ha movido sus piezas para que el colapso de Venezuela no genere males mayores al resto del continente, como las inversiones en Argentina, el cambio en Brasil y la pronta sustitución de Petrocaribe, en que hasta Nicaragua, anda metida, por algo anunciaron que no pagarán 2.400 millones de dólares que ese país le debe a Pdvsa, por lo que el hecho que Maduro no haya renunciado el mes pasado, tal como se negociaba en Cuba, se le deja que colapse, aunque lamentablemente los efectos caen también sobre la población.

La MUD le ha cogido gusto de nuevo a la calle, el régimen sabe que tampoco podrá consolidarse sobre una masacre y tendrá que dejar correr el referendo, porque la jugada de Washington, en el ámbito geopolítico, le ha cambiado todo el panorama, Almagro no va a insultar a Maduro así no más, a menos que esté seguro que el final sea pronto, como lo es ahora.

Si Maduro insiste en no dejar avanzar el referendo, la población entenderá el mensaje en que no habrá rectificación en la economía, lo que mantendrá a la gente buscando alimentos, desesperada y en la generalización del caos, es un asunto que ha de poner en manos de militares, los cuales en su enorme mayoría, sufren los mismos embates de escasez, crisis e inflación. Estos dos factores harán fallar lo propuesto en el estado de excepción, que tiene por segundo objetivo, amedrentar a la sociedad, a que se queden en sus casas esperando la bolsa de comida que supuestamente repartirán los CLAP recién creados por Maduro. Fundidos en las calles, pueblo y militares, las tropas no van a disparar, allí habrá fallado el último cartucho que a Maduro le quedaba, habrá fracasado el estado de excepción y el mandatario quedará a merced del pueblo y los militares.

A estas alturas, ya es imposible acuerdo alguno. Los cubanos han equivocado toda la estrategia, han ignorado lo que en la historia venezolana, en política ha sido aquella frase: “Venezuela es un cuero seco, usted lo pisa por un lado y se levanta por el otro”, Antonio Guzmán Blanco (1829-1899).

Los cambios que vienen para Venezuela son fuertes, en los ámbitos político, social y económico. Tienen precedentes interesantes que permiten preverlos. En 1989, la inflación de Carlos Andrés Pérez, luego del “Caracazo” trajo como consecuencias los alzamientos militares del 4F y del 27F, luego su destitución de la presidencia. La inflación de 1996, con Rafael Caldera, luego de la crisis bancaria, de 103%, abrió las puertas para que el chavismo asumiera el poder y realizara cambios en la Constitución y el modelo de gobierno. La actual inflación, de 397%, la de Nicolás Maduro, no será la excepción. Los indicadores económicos no fallan, las dos inflaciones más fuertes que tuvo la etapa de la democracia, produjeron convulsiones, lo que anuncia cambios fuertes indudablemente.

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