domingo, 29 de mayo de 2016

Opinión / Cosas de la cabra loca / Por @richcasanova

Por Richard Casanova / @richcasanova

En reuniones de trabajo para promover el cambio, siempre encontramos a vecinos que preguntan con sincera preocupación y cierto acento pesimista, si de verdad el revocatorio será este año.  Más que una respuesta directa, les devuelvo la pregunta: ¿por qué no habría de ser?  Algunos argumentan lo dicho por los voceros del hamponato gubernamental, sin percatarse que es previsible que –por ejemplo- el sociópata alcalde de Caracas diga que no habrá revocatorio, que va a revisar todo y otros disparates destinados a indignar a la ciudadanía. La cúpula podrida del régimen –incluso Maduro- dirá cualquier cosa para desalentar al mundo opositor, los vándalos del TSJ y del CNE siempre estarán dispuestos a tal despropósito. ¿O usted esperaba que dijeran: ya recogieron las firmas y seguro habrá revocatorio este año... Hay tiempo y revisaremos esas firmas hoy mismo? Nada de eso, todas sus sentencias y declaraciones tienen la perversa intención de frustrar las esperanzas de un cambio pacífico y democrático en Venezuela. No les importan los problemas del pueblo, ni el futuro del país.

Admitamos que -por momentos- el gobierno logra generar confusión pero su escasa credibilidad le impide consolidar una matriz de opinión. ¡Nadie les cree! Son los mismos que se negaban a convocar las parlamentarias y hubo elecciones. Durante la campaña aseguraron un triunfo de la revolución y se aprovecharon del imperio mediático gubernamental para amedrantar al electorado, pero nadie les creyó y la Unidad les dio una paliza monumental.  Entonces ¿Por qué creerle ahora cuando dicen que no habrá revocatorio este año?  Por supuesto, cualquiera está en su derecho de creer en Maduro o Diosdado, en vez de creer en Henrique Capriles o Chuo Torrealba.  Pero al margen de la confianza que le inspire uno u otro, se trata de razonar con lógica y no dejarse arrastrar por el pesimismo de ciertos grupos, incluso en el campo opositor. No hay razón para concluir -hoy, en mayo- que un gobierno desacreditado, en extrema debilidad  y con serios conflictos internos, inmerso en una crisis terrible y sometido a inmensas presiones, pueda contener la voluntad de cambio del país hasta el próximo año.  Quedan largos meses, la crisis económica tiende a agudizarse y mientras esta banda permanezca en el poder, no hay forma de revertirla. El impacto social es muy alto y la conflictividad se eleva día a día, el país es un polvorín.  Y no hablemos de la existencia de facciones en el mundo militar y en el PSUV, ni de la guerra entre grupos delictivos y narcotraficantes vinculados al poder.  Es obvio, el gobierno se deshilacha.

La presión internacional también se incrementa aceleradamente, ya se habla en serio de invocar la Carta Democrática, hasta el Papa presiona por una salida electoral y los otrora aliados ahora marcan distancia. Los cubanos raspan la olla y andan en su juego con Obama, no están los Kirchner, Correa y Ortega se hacen los locos, Lula anda en lo suyo y Evo ni menciona a Maduro mientras Pepe Mujica dice que está "loco como una cabra".  En fin, parafraseando al legendario líder de la izquierda uruguaya, podemos decir que -ante esta realidad-  negar la posibilidad de un revocatorio este año son cosas de la cabra loca y demás rumiantes. Tampoco vamos a desconocer las dificultades y riesgos pero vamos por buen camino.  Es hora de reconocer el valor de la unidad, tomar conciencia de nuestras fortalezas y movilizarnos... La fuerza del cambio eres tú.

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